Hace unos años, mi familia recibió una noticia que cambió nuestras vidas.
A mi papá le detectaron ELA, esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las neuronas motoras, causando debilidad muscular y pérdida de funciones. Esta enfermedad provoca atrofia en los músculos, deteniendo poco a poco el movimiento, incluyendo manos, brazos y piernas, e incluso puede impedir hablar y tragar.
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Se la detectaron cuando yo tenía siete años. Al principio no entendía por qué mi papá ya no me podía cargar o por qué no podía hacer las cosas de la misma manera que antes. Con el tiempo logré entender lo que estaba pasando, y entonces me di cuenta de que mi papá es un verdadero guerrero, porque a pesar de todo lo que ha vivido, sigue aquí luchando todos los días.
Hace un año, mi papá tuvo que ir al hospital por una neumonía y le hicieron una traqueotomía. Ahora vive con ayuda de un respirador, pero aun así cumplió su promesa de asistir a mis quince años. Para poder hablar conmigo ese día, se ingenió una idea junto con su enfermero Daniel, que ahora es una persona muy importante para nosotros. Usaron inteligencia artificial para que pareciera que mi papá hablaba, y me mandó un mensaje muy lindo que nunca voy a olvidar.

A pesar de todo, mi papá sigue siendo el mismo de siempre. Todos los días me pregunta ¿cómo te fue?, ¿cómo estuvo tu día? y si todo salió bien en la escuela. Siempre se preocupa por mí y por mi futuro, como lo ha hecho desde que era pequeña. Él es arquitecto, y muchas veces me corrige cuando hago algo relacionado con la carrera que estoy estudiando, pero lo hace porque quiere que aprenda y que sea mejor. Lo que más me hace feliz es que siempre me dice que está orgulloso de mí por haber elegido el camino de la arquitectura, así como él y mis tíos, y eso me da fuerzas para seguir adelante.
Da clic aquí para reproducir un mensaje para mi Papá (Att. Nat.)
A veces tiene días difíciles, como cualquier persona, pero nunca se queda ahí. Siempre encuentra la manera de salir adelante y seguir luchando como un campeón. Verlo esforzarse todos los días me ha enseñado que el verdadero valor no está en la fuerza física, sino en la voluntad de no rendirse.
Por eso, para mí, mi papá es mi más grande ejemplo. Me ha enseñado que la verdadera fuerza está en el corazón, que el amor por la familia puede con todo y que, aunque la vida ponga obstáculos, siempre se puede seguir adelante. Estoy muy orgullosa de él, y siempre lo voy a admirar por ser el hombre más valiente que conozco.
Natalia Martínez Báez